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Hoy se inauguran en Donostia las jornadas Dantzaz con un ensayo abierto al público del Ballet de Biarritz. Y por eso aprovecho para hablar de este Ballet de la ciudad labortana que en mi opinión es, o debería ser, uno de los grandes referentes de la vida cultural de Euskal Herria.

El Ballet Biarritz nace en 1998 con el apoyo de la ciudad de Biarritz y otros organismos oficiales. Sus objetivos serán la creación, la difusión y la puesta en marcha de acciones de sensibilización. En 1999, hay que añadir el proyecto de « Accueil Studio » que le permite acompañar el trabajo artístico de otras compañías. En 2000, conscientes de su situación geográfica privilegiada, recibe el apoyo de la Diputación Foral de Gipuzkoa y de la Comunidad Europea: fondos europeos. En 2002 se crea el Ballet Biarritz- Dantzaz con locales en Donostia en la Casa de Cultura de Egia donde se realizan las actividades de la Asociación Dantzaz antena del Centro Coreográfico Nacional en el País Vasco. La sede oficial del Ballet de Biarritz está situada en la antigua Gare du Midi en pleno centro de la ciudad.

Desde su creación el director del Ballet Biarritz es Thierry Malandain, ganador de premios en concursos coreográficos en diversas ocasiones. Malandain finaliza su carrera como bailarín en 1986 para fundar la compañía Temps Présent. Después de encontrarse a la cabeza de esa compañía durante doce años, su trabajo será recompensado con numerosos galardones. Thierry Malandain es autor de unas sesenta coreografías, algunas de las cuales forman parte del repertorio de otras compañías y sus incursiones en el mundo del Teatro Lírico son también importantes. Nombrado Caballero de la Orden de las Artes y las Letras, Thierry Malandain asume la dirección artística del Festival Internacional de Danza de Biarritz “Le Temps d’Aimer” del 2000 al 2004. En el 2004 es nominado para los premios “Benois de la Danza” en el Teatro Bolchoï de Moscú.Y recibe en Cuba el premio de la Crítica al “Mejor espectáculo extranjero” en 19º Festival Internacional de Ballet de la Habana. En el año 2005, en nombre de Ballet Biarritz, recibe el Premio de Cultura 2005 de la Fundación Sabino Arana.

Formar jóvenes bailarines para ayudar al acceso a la vida profesional, éste es el objetivo fundamental del programa anual creado por Ballet Biarritz y su socio Dantzaz Elkartea bajo el nombre de Ballet Biarritz junior. Este proyecto que vio la luz en el año 2005, gracias a la ayuda del Gobierno Vasco, de la Diputación Foral de Gipuzkoa, del Ayuntamiento de Donostia y de los fondos de cooperación Aquitania-Euskadi, se consolida en la temporada 2006-2007. El nuevo curso de la BBj2 comenzó el 7 de septiembre del 2006 en el Centro Cultural de Egia de Donostia cuya duración será hasta agosto del 2007. Esta formación destinada a artistas que tienen el interés de introducirse en el mundo de la danza profesional es gratuito, y se benefician de una bolsa de ayuda para sufragar sus gastos de alojamiento y manutención en Donostia. Este proyecto consta de cursos y talleres de técnica clásica, de danza contemporánea, de improvisación, de iniciación a la técnica de espectáculos, de maquillaje adaptado al espectáculo…

Puesto que la sensibilización es una parte fundamental del desarrollo del arte coreográfico, el Ballet Biarritz despliega una política activa de iniciación del público a la danza. Aunque  los talleres Voulez vous danser? Estén destinados a los adultos, el Ballet favorece su compromiso a favor del público escolarizado. Con estos fines, mantiene una colaboración con los establecimientos escolares y las escuelas de danza para llevar a cabo numerosas proposiciones pedagógicas: visitas culturales, talleres coreográficos, cursillos, ensayos y clases abiertas, representaciones “ joven público”.

Otro interesante proyecto es Bidaiari con un escenario itinerante que permite al Ballet de Biarritz actuar en lugares que carecen de estructuras de acogida a ambos lados del Pirineo. La originalidad de su diseño, obra de Jean-Claude Asquié, convierte a su plataforma específicamente adaptada a la danza en una herramienta de difusión pero también en una herramienta de trabajo para la técnica del espectáculo. Su utilización, compartida con otras compañías, ofrece la oportunidad de acercarse a quienes no pueden acceder fácilmente al arte coreográfico.

 

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